Llevas meses -o años- sintiendo un cansancio que no se explica solo por el trabajo o el cambio de horario. Duermes mal, te cuesta concentrarte, cualquier noticia de tu país te desestabiliza el día entero. Y cuando intentas ponerle nombre a lo que sientes, no encaja del todo con "estrés" ni con "tristeza". Tiene nombre: se llama Síndrome de Ulises, y lo describió por primera vez el psiquiatra Joseba Achotegui trabajando con migrantes en Barcelona.
No es debilidad, es una respuesta a un duelo que no termina nunca
La mayoría de los duelos tienen un cierre: alguien muere, o te mudas y con el tiempo haces una nueva vida. El duelo migratorio es distinto porque es parcial y se repite: no perdiste a tu familia, tu idioma o tu lugar de una vez -los pierdes un poco cada día que pasa lejos, y cada videollamada te lo recuerda otra vez. Achotegui lo llama estrés límite: no es un trastorno psiquiátrico como tal, es lo que le pasa a cualquier persona cuando acumula demasiadas pérdidas simultáneas sin tiempo para procesarlas.
Las señales que casi nadie conecta con la migración
- Dolores de cabeza o de estómago frecuentes que el médico no logra explicar del todo
- Irritabilidad que no reconoces en ti mismo/a, sobre todo con quienes más quieres
- Insomnio o despertarte a mitad de la noche pensando en tu país
- Sentir que estás "funcionando" pero no realmente viviendo
La Organización Mundial de la Salud confirma que la ansiedad, la depresión y el estrés postraumático son notablemente más frecuentes en población migrante que en la población de acogida -no porque migrar sea un error, sino porque el cuerpo y la mente están sosteniendo mucho más de lo que se ve desde afuera.
Qué ayuda de verdad, no solo "date tiempo"
Formar parte de una comunidad reduce el impacto de este estrés de forma medible -no tiene que ser una comunidad grande, a veces basta con dos o tres personas con quienes hablar en tu idioma sin explicar el contexto cultural. Nombrar lo que te pasa también ayuda: dejar de pedirte "estar bien" todo el tiempo y aceptar que extrañar y a la vez estar construyendo algo nuevo pueden ser ciertos al mismo tiempo.
Si notas que este cansancio ya lleva semanas o meses y no baja, hablar con alguien que entienda el contexto migratorio -no solo la ansiedad en general- hace diferencia. No necesitas estar "muy mal" para merecer ese espacio.
Fuentes consultadas:
OMS — Salud mental de refugiados y migrantes
Psicología en la Red — El Síndrome de Ulises
Escrito por Equipo Emma. Publicado: 2026-09-15.
